sábado, 7 de mayo de 2016

Las vírgenes en los íconos Parte 1

Lis Anselmi
para la Revista On Line de Editorial San Pablo


La Virgen María es la figura más representada en la iconografía bizantina. Hay diferentes tipos de iconos de la Madre de Dios, y sus nombres pueden estar relacionados con el nombre de alguna ciudad, sea ésta el origen ola residencia de ese ícono, por ejemplo la Virgen Pelagonitisa es originaria de Pelagonia, y la de Vladimir estuvo allí más de 200 años.
Siempre se la identifica con las letras griegas que significan Madre de Dios, en realidad es la “portadora de Dios”, pero se traduce como Madre De Dios.

Entre los distintos tipos de vírgenes se encuentran:

Platytera, o Virgen del Signo: Platytera significa la más ancha, la que tiene más espacio, en referencia a que contiene a Cristo. Es una forma de la Virgen Orante, que proviene de las catacumbas. La Virgen Orante muestra a María con las manos en alto y mirando hacia el cielo como en plegaria. La Platytera o Virgen del Signo, agrega la imagen de Jesús niño, en un círculo sobre el pecho de la virgen, mostrándola así como el hogar de Dios y vehículo de la encarnación. Es también una forma de mostrarla embarazada. El ícono puede ser de cuerpo entero de medio cuerpo, María mira hacia adelante, hacia nosotros, mientras eleva las manos al cielo, al tiempo que Jesús niño nos mira y bendice con su mano. También se la conoce como la Virgen del Signo, debido a la profecía de Isaías 7:14 “… el Señor mismo nos dará una señal: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.”

Eleusa, o Virgen de la Ternura: La más conocida es la Virgen de Vladimir, del siglo XII, aunque este tipo de Virgen ya se pintaba anteriormente. Es un ícono que muestra a maría de medio cuerpo, llevando en brazos a Jesús, quien pasa su brazo por el cuello de la virgen, y sus rostros de tocan. En este ícono se resalta lo humano de la relación de María y Jesús, mostrando el amor de madre e hijo. La Virgen de Vladimir fue pintada alrededor del año 1130, en Constantinopla, luego de un saqueo en Klew se llevó a Vladimir, en 1180, donde permaneció 200 años, y de allí toma su nombre. En 1395 se llevó a Moscú, donde está actualmente en una galería de arte. Pero en el siglo XV, los fieles reclamaban a su virgen en Vladimir, y así fue que le encargaron a Andrei Rublev que pintara una copia para la Iglesia de Vladimir, que es la que hoy se encuentra en esa ciudad.

En el ícono se ve a la virgen usando un manto de color oscuro y bordado en oro, mientras el Niño viste un color más luminoso. Mientras la mirada de María muestra cierta tristeza, la de Jesús trasmite calma y seguridad.

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